18/04/2023
El Tratado de París
El 18 de abril de 1951 se firmaba en París el Tratado por el que quedaba constituida la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), organización internacional que inició el camino de integración hasta la actual Unión Europea.

El Tratado estableció las bases del sistema institucional de las comunidades europeas (que serían creadas por los Tratados de Roma de 1957), instaurando un organismo ejecutivo denominado «Alta Autoridad» -antecesora de la Comisión-, una Asamblea Parlamentaria, un Consejo de Ministros, un Tribunal de Justicia y un Comité Consultivo.

Así pues, el mercado común del carbón y del acero supuso la primera etapa en el complejo camino de la construcción europea. No en vano, la CECA ya abrió la puerta a las primeras manifestaciones de la libre circulación (en este caso de productos y materias) que caracteriza al mercado interior de la Unión. El llamamiento que lanzó el 9 de mayo de 1950 el ministro francés de Asuntos Exteriores, Robert Schuman, puede considerarse el punto de partida de la Europa comunitaria: Europa no se haría «de una vez», sino mediante «realizaciones concretas» creando inicialmente «una solidaridad de hecho».

La elección del carbón y del acero era altamente simbólica. En efecto, a principios de los años 50, el carbón y la siderurgia tenía un enorme interés económico, pues eran industrias fundamentales, indicadoras de la potencia de un país. La puesta en común de los recursos franceses y alemanes debía señalar el final del antagonismo entre estos dos países, en dos industrias que habían sido esenciales para el desarrollo del esfuerzo armamentístico de la guerra.

Al comienzo de su funcionamiento, durante el período de la posguerra, la CECA hizo frente a una importante reducción de la demanda de carbón y acero, la cual habría podido causar en Europa Occidental una peligrosa recesión económica. No obstante, logró funcionar satisfactoriamente y consiguió un desarrollo equilibrado de la producción y de la distribución de los recursos. Luego, ante la profunda crisis que atravesaron estos sectores en las décadas de los 70 y de los 80, la CECA supo organizar una respuesta articulada que permitió proceder a las reestructuraciones y reconversiones industriales necesarias, prestando especial atención a los aspectos relacionados con la protección de los derechos de los trabajadores, siguiendo la línea del modelo social europeo.

En cualquier caso, la aportación más valiosa de la CECA fue promover la colaboración pacífica y estructurada entre sus Estados miembros. La CECA constituye la base del método de organización original que en la actualidad caracteriza a la Unión Europea y que consiste en la creación de un sistema regulador autónomo, al que dan vida unas instituciones independientes que disponen de las competencias y autoridad necesarias para el funcionamiento del sistema. En un contexto histórico en el que el futuro de Europa pasaba por la reconciliación franco-alemana, la CECA contribuyó en gran parte a la situación de paz, estabilidad, prosperidad y solidaridad de que hoy se disfruta en la Unión Europea.​


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