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  • I+d+i y Agenda Digital
  • 18/09/2014

Un proyecto europeo consigue crear robots voladores capaces de trabajar en zonas peligrosas o inaccesibles

El proyecto europeo ARCAS (Aerial Robotics Cooperative Assembly System), en el que participa la Universidad de Sevilla y la univesidad Politécnica de Cataluña con fondos de la UE, ha diseñado una gama de robots voladores dotados de brazos manipuladores con varias articulaciones capaces de colaborar para agarrar, transportar y depositar piezas de manera segura y eficaz

 

Un proyecto financiado por la UE y coordinado desde el Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales de Sevilla, ha conseguido crear robots voladores con brazos articulados que pueden realizar tareas de inspección, montaje de estructuras o labores de mantenimiento en lugares peligrosos o de difícil acceso.

Existen muchas situaciones en las que resulta imposible, complicado o lento para los humanos realizar diversas tareas. La inspección de zonas contaminadas tras un accidente nuclear, la construcción de estructuras como antenas en cimas de montañas o el mantenimiento de ciertas infraestructuras energéticas son algunos ejemplos de situaciones en las que puede ser útil disponer de robots voladores que permitan actuar a distancia.

El proyecto europeo ARCAS (Aerial Robotics Cooperative Assembly System) ha diseñado una gama de robots voladores dotados de brazos manipuladores con varias articulaciones capaces de colaborar para agarrar, transportar y depositar piezas de manera segura y eficaz. La autonomía y las capacidades de estos robots se están desarrollando con el objetivo de que puedan construir o desmontar estructuras con muy diversos fines, como misiones de rescate o labores de inspección y mantenimiento en los sectores energético y espacial.

El proyecto, coordinado por el Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales de Sevilla, cuenta con ocho socios de cinco países europeos, tres de los cuales son universidades o centros de investigación situados en España: el CATEC, la Universidad de Sevilla y la Universitat Politècnica de Catalunya .

El coordinador del proyecto y profesor de la Universidad de Sevilla, Aníbal Otero, explica que el objetivo es que los robots «sean capaces de volar en cualquier espacio en el que sea imposible o poco práctico que trabajen robots terrestres o que vuele una aeronave pilotada». Para eso se han desarrollado « helicópteros y sistemas multirrotor (con ocho rotores) para controlar mejor el sobrevuelo, aumentar la carga útil y portar brazos con mayor libertad».

Diez miniprototipos de estos robots han sido probados en un banco de pruebas interior instalado en el CATEC. Las pruebas en exteriores y a mayor escala —empleando helicópteros adaptados y multirrotores más grandes para agarrar barras y transportarlas a cierta distancia antes de depositarlas de nuevo— se llevaron a cabo en las instalaciones del DLR, el Centro alemán de investigación aeroespacial, cercano a Múnich, y en la propia Universidad de Sevilla.

La idea de emplear robots volantes no es nueva en absoluto. Ya existen múltiples tipos de vehículos voladores no tripulados destinados a, entre otras funciones, obtener fotografías y datos de sensores, pero ARCAS realiza una labor pionera al dotar a estos robots con brazos con los que pueden llevar a cabo tareas de manipulación complicadas de manera autónoma. Se programan con información sobre su misión y mapas tridimensionales para orientarlos, cuentan con sensores para adaptarse a los fallos (como la caída de una pieza) o a cambios en las circunstancias (como cambios meteorológicos) e incluso se les enseña a aterrizar con seguridad en caso de emergencia o a volver a la base de forma automática si pierden contacto con la misma.

«Los robots funcionan muy bien», afirma el profesor Ollero. «Aún es necesario mejorar su precisión y capacidad de repetición en distintas condiciones, pero los resultados son muy alentadores. Hemos demostrado capacidades de manipulación aérea con brazos dotados de seis y siete articulaciones y funciones de percepción y planificación, un logro completamente inédito». Ahora la intención es mejorar la solidez y la capacidad de reacción de los robots haciendo que trabajen en conjuntos mayores y aumentando la complejidad de las tareas que ejecutan.

Desde la inspección de tuberías a la basura espacial

ARCAS está abriendo el camino para la aplicación de los robots voladores tan pronto como lo permitan las leyes nacionales en materia de seguridad. En un primer momento se destinarán a labores de inspección y mantenimiento en oleoductos y gaseoductos y en redes de electricidad que abarcan miles de kilómetros, por ejemplo. A medio plazo, el equipo confía en que los robots puedan cooperar en la construcción rápida de estructuras como estaciones de antenas en zonas remotas o plataformas entre edificios, por ejemplo para rescatar a víctimas de incendios. A largo plazo, después de 2020, podrán desmantelar satélites, reparar estaciones espaciales e incluso eliminar basura espacial.

El proyecto ARCAS cuenta con ocho socios de cinco países de la UE (España, Francia, Italia, Alemania y la República Checa) y ha recibido financiación de la UE por valor de 6,15 millones de euros a través del Séptimo Programa Marco de la Comisión Europea. Su trabajo se inició en 2011 y concluirá en noviembre de 2015.


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