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  • Medio Ambiente y Energía
  • 31/08/2012

Naturaleza salvaje en espacios singulares

La Unión Europea cuenta con más de 250 parques nacionales dentro de sus fronteras

 

En la moderna Europa aún es posible encontrar lugares en los que la naturaleza se mantiene inalterada desde hace siglos, por salvaje, inaccesible, o porque el ser humano ha sabido convivir con ella sin destruirla.

Muchos de ellos están reconocidos como Parques Nacionales, más de 250 en las fronteras de la Unión Europea, en lo que constituye la segunda categoría de protección más estricta (tras las denominadas Reserva Natural Estricta o Área Natural Silvestre) según los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Dichos parques se han integrado en la "Red Natura 2000", la pieza central de la política de biodiversidad de la UE, una red de áreas naturales protegidas establecidas a partir de la Directiva Hábitats de 1992 y entre las que se pueden encontrar algunos de los mejores exponentes de ecosistemas singulares.

Visitar el Parque Nacional de Bialowieza (Polonia) supone trasladarse a aquellos lejanos tiempos en los que Europa estaba cubierta por densos y oscuros bosques. El parque, establecido en 1932 en la frontera entre Polonia y Bielorrusia, es sólo una pequeña parte del "Bosque Primigenio de Bialowieza", declarado Patrimonio de la Humanidad en 1979 por la UNESCO por ser "el último ejemplo superviviente de los bosques que cubrieron gran parte de Europa." El primigenio bosque templado de frondosas, formado por pinos, hayas, robles, abetos, ha permanecido inalterado desde el 8000 antes de Cristo.

El rey de este paraje es el bisón europeo, el animal salvaje más grande de Europa, reintroducido en el parque en 1929, y que puede llegar a pesar 900 kilos y medir 180 centímetros de altura. En el Parque Nacional de Bialowieza se encuentran algunos de los pocos bisontes europeos que quedan viviendo en libertad, además de una rica comunidad faunística formada por alces, ciervos, jabalíes, linces, lobos, nutrias, castores, pigargo europeo o búho real.

 

 

El Parque Nacional de Sarek (Suecia), el más antiguo de Europa (1909) y una de las superficies salvajes más grandes del continente, es una tierra salvaje situada en un área remota e innacesible de Laponia, en la que se pueden encontrar algunos de los picos más altos de Suecia, estrechos valles, ríos turbulentos y alrededor de cien glaciares.

"El paisaje montañoso del Parque Nacional de Sarek es el más espectacular de Suecia, y el menos afectado por la actividad humana. En ningún otro sitio de Europa existe una superficie tan extensa de naturaleza salvaje ininterrumpida", dice la agencia ambiental sueca en su web.

En Sarek no existen alojamientos ni caminos marcados, y aunque su majestuosidad lo hacen un destino soñado para muchos viajeros, una excursión por sus imponentes valles sólo está al alcance de los montañeros más experimentados. El servicio del parque advierte a los visitantes que "Sarek no es recomendable para principiantes, aquí, estás sólo".

El Parque Nacional de los Écrins (Francia), que ocupa 91.800 hectáreas, es uno de los espacios protegidos de los Alpes más ricos en fauna y flora por su diversidad de ecosistemas y condiciones ambientales. En el parque se pasa de las cumbres como la Barre des Écrins (4.102 metros), el más meridional de los "cuatromiles" alpinos, a valles de clima templado mediterráneo, y se pueden encontrar más de 350 especies de vertebrados y 1.800 de plantas.

Este Parque Nacional, fundado en 1973, es una de las áreas más populares para la práctica de actividades de montaña de los Alpes franceses, y cuenta con una red de más de 700 kilómetros de senderos bien balizados y cuidados.

El Parque Nacional Hortobágy (Hungría) protege la pradera natural más extensa de Europa. Ejemplo de coexistencia entre naturaleza y ser humano, además de sus praderas, las marismas del parque son un importante lugar de reproducción y de paso migratorio para cientos de especies de aves. En otoño, decenas de miles de grullas, el símbolo del parque, pasan por Hortobágy en su viaje hacia el sur.

El milenario aprovechamiento de esta región como tierras de pasto por pastores nómadas húngaros le valió la inscripción en la lista de "Paisajes culturales" Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Sin duda, los habitantes del Parque Nacional más famosos y fotografiados por los turistas son los "Hortobágy csikos", que manejan sus manadas de caballos como acróbatas.

El Parque Nacional del Archipiélago de Cabrera (España), situado a unos 15 kilómetros al sur de Mallorca, es el mejor ejemplo de ecosistema insular no alterado del Mediterráneo español. El archipiélago es propiedad del ministerio de Defensa, y hasta su declaración como Parque Nacional en 1991, Cabrera era utilizada como base de maniobras por el Ejército. El hecho de que la isla fuese zona militar  la mantuvo virgen y a salvo del desarrollo urbanístico.

Las islas son un importante punto de escala en las rutas migratorias de más de 150 especies de aves, además de grandes colonias de aves marinas, algunas protegidas como la pardela cenicienta o la gaviota de Audouin. Pero la mayor parte del parque -el 87 % de su superficie- es marina, y sus fondos, de los mejor conservados del litoral europeo, son muy ricos en vertebrados e invertebrados, con presencia de especies como meros, delfines, calderones o cachalotes.

 

 

La publicación de esta información se enmarca dentro del acuerdo entre la Secretaría de Estado para la UE y la Comisión Europea para realizar acciones de comunicación  sobre la Unión Europea.

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