Saltar al menú principal
Saltar al contenido
  • Justicia y asuntos de interior
  • 08/02/2012

La UE, en defensa de la Carta europea de derechos fundamentales tras el desafío húngaro

El pulso entre Hungría y la Unión Europea (UE) por las polémicas reformas legales impulsadas por el conservador Gobierno magiar, tachadas de antidemocráticas por gran parte de la comunicad internacional, parece inclinarse a favor de Bruselas. Menos de 24 horas después de que la Comisión Europea (CE) expedientara a Budapest, el primer ministro húngaro, Víktor Orbán, ha cedido a la presión. En una simbólica visita a la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo, Orbán ha asegurado que “las cuestiones que preocupan a Bruselas se pueden solucionar fácilmente”.

Viktor Orban


¿Pero cuáles son esas cuestiones? Tras su victoria en las elecciones de abril de 2010, los conservadores de Orbán han aprovechado su amplia mayoría parlamentaria para impulsar una serie de reformas legales y una nueva Constitución –en vigor desde enero pasado- que, según sus críticos, tienen como objetivo reforzar su poder. Algunas de las medidas, además, requerirán de una mayoría de dos tercios en la cámara para enmendarlas, lo que deja poco margen de maniobra a futuros gobiernos.

Entre las reformas más controvertidas figura la ley húngara sobre el Banco Central, que pone en peligro la independencia del organismo al prever que  los nuevos vicegobernadores y miembros del Consejo Monetario de la institución sean designados por el Ejecutivo. También se ha criticado el adelanto obligatorio de la edad de jubilación de los jueces de los 70 a los 62 años, una medida que en la práctica se ha traducido en una “purga” que afecta a más de 250 magistrados.

Bruselas ve estas reformas “incompatibles” con la Carta europea de Derechos Fundamentales. Por ello, ha expedientado a Hungría, que ingresó en la UE en 2004, y le ha dado un mes de plazo para enmendar la situación. En caso contrario, llevará el caso ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Hay quienes han reclamado incluso la aplicación del artículo 7 del Tratado de la UE, que permitiría castigar a Hungría sin derecho a voto ante la vulneración de derechos y valores fundamentales.

Uno de los asuntos más espinosos del caso es su posible impacto sobre el préstamo de entre 15.000 y 20.000 millones de euros que Hungría espera recibir del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la UE. La CE y el FMI suspendieron en diciembre las conversaciones preliminares por los temores a que la ley sobre el Banco Central húngaro socavara la independencia de la entidad.

No es la primera vez que la UE mantiene una disputa con un estado miembro por la vulneración de derechos y valores considerados fundamentales en Europa. Ya en 2000, los entonces catorce socios de Austria en la UE acordaron aislar al Gobierno del país alpino si incluía a los ultranacionalistas del ya fallecido Joerg Haider.

 

“La publicación de esta información se enmarca dentro del acuerdo entre la Secretaría de Estado para la UE y la Comisión Europea para realizar acciones de comunicación  sobre la Unión Europea”.

Compartir

  • Twitter
  • Facebook
  • LinkedIn