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  • Política
  • 07/04/2011

La Presidencia Húngara llega al ecuador

La Presidencia Húngara del Consejo de la Unión Europea llega al ecuador tras un trimestre en el que se han tenido que afrontar grandes retos. La modificación del Tratado de Lisboa, la inauguración del Semestre europeo, las revueltas árabes, la crisis nuclear en Japón son sólo algunos de los desafíos vividos en estos tres meses.

La Presidencia comenzó con un programa basado en cuatro puntos centrales: el crecimiento y fomento del empleo para mantener el modelo social europeo, el fortalecimiento de Europa a través de una mayor integración, el acercamiento de la UE a sus ciudadanos y el impulso al proceso de adhesión y a la política de vecindad.

Pero, desde el inicio ha estado marcada por la crisis financiera y el actual proceso de integración económica en el que está inmerso la UE y por el desarrollo de las revueltas árabes, que estallaron en diciembre de 2010 y continúan hasta hoy, obligando al Ejecutivo comunitario a poner en marcha los nuevos mecanismos de los que dispone desde la entrada en vigor del Tratado de Lisboa para gestionar sus relaciones con el exterior.


Una mayor gobernanza económica


La crisis financiera que estalló en 2008 puso de manifiesto la necesidad de adoptar medidas conjuntas para superar los efectos adversos que enseguida se manifestaron en las economías de los Estados Miembros. Tras una serie de disposiciones provisionales se decidió avanzar hacia una mayor integración económica, dotando a los mecanismos creados para combatir la crisis de carácter permanente. La Presidencia Húngara ha sido la responsable de poner en marcha el nuevo Semestre Europeo y bajo su mandato se ha acordado la modificación del Tratado de Lisboa.

El Semestre europeo es un ciclo de coordinación económica que pretende armonizar las estrategias presupuestarias de todos los Estados Miembros para poder planificar así un proyecto económico común a toda la UE que garantice la estabilidad del conjunto de la economía. En marzo de cada año la Comisión y el Consejo presentan una propuesta con los principales retos económicos de la UE. En los siguientes tres meses cada EEMM propone sus presupuestos para el siguiente año y estos serán sometidos a la evaluación y diagnóstico del Ejecutivo comunitario en los tres meses siguientes. El objetivo es que en el segundo semestre se modifiquen los presupuestos de cada país para armonizarlos con los de los otros EEMM.

El proceso de modificación del Tratado de Lisboa se está llevando a cabo en estos días y se prevé que entre en vigor en 2013. Mediante esta reforma se creará un Mecanismo europeo de estabilización financiera que permita salvaguardar la economía de la eurozona y ayudar a los países de la UE con economías débiles.

Nuevas políticas, nuevas estrategias


La Política Agraria Común es uno de los proyectos más exitosos de la UE. Pero, el cambio en la estructura económica de los EEMM hace necesaria una actualización de esta política que permita garantizar una agricultura multifuncional, sostenible, competitiva y presente en todo el territorio europeo, incluidas las regiones con problemas particulares. Hungría manifestó desde el inicio de su mandato en la UE su intención de avanzar hacia esta reforma. Además, ha propuesto la creación de una política común de energía y del agua, que permitan una estrategia conjunta para explotar de manera sostenible los recursos naturales de la UE y que estos beneficien a las economías de todos sus miembros.

Nuevas estrategias se han estrenado en esta presidencia para adaptarse a los nuevos retos. Europa 2020 contiene un ambicioso plan para garantizar el desarrollo económico de la UE en cinco aspectos principales: empleo, educación, innovación, inclusión social y energía y establece una serie de objetivos que deberán ser alcanzados por los Estados Miembros al finalizar esta década.

Bajo el mandato de Hungría se están perfilando los últimos detalles de la Estrategia del Danubio, que será adoptada en el Consejo Europeo de junio de 2011. Se trata de un proyecto macrorregional en el que participarán miembros de la UE y países vecinos con el objetivo de diseñar un desarrollo sostenible, basado en la protección de las áreas naturales, los paisajes y la herencia cultural de las regiones del Danubio. Se trata de un plan ambicioso para completar la red de comunicaciones de toda la región, garantizar un suministro energético seguro y fortalecer la cohesión en la zona.

Gestión de las crisis


Las revueltas en el mundo árabe y la crisis nuclear en Japón han marcado el desarrollo de la política exterior de la UE bajo el mandato de la Presidencia Húngara.

El principal reto ha sido la respuesta al conflicto libio. La PH ha coordinado una serie de acciones conjuntas que han permitido imponer sanciones al líder libio, coordinar la repatriación de los ciudadanos comunitarios, crear la operación Hermes 2011 con el servicio Frontex, para apoyar a Italia en la gestión de la crisis provocada por la oleada de inmigrantes llegados desde las costas del Magreb tras las revoluciones comenzada en diciembre. Finalmente, tras la adopción de la resolución 1973 por el Consejo de Seguridad de la ONU, la UE ha decidido participar en una intervención militar liderada por la OTAN para proteger a la población civil de los ataques del ejército libio.

Por otro lado, la UE ha organizado una respuesta de ayuda humanitaria para paliar los efectos de la crisis nuclear desencadenada en Japón tras el terremoto y el tsunami sufridos el pasado 11 de marzo. Desde el inicio de la crisis, la UE puso a disposición de Japón capital humano y material. La Comisaria para la Cooperación Internacional y Ayuda Humanitaria, Kristina Georgieva, viajó el pasado 24 de marzo al país nipón para coordinar la recepción y la distribución de la ayuda enviada.


La defensa del modelo social europeo


La Presidencia Húngara ha manifestado un interés especial por la lucha contra la exclusión social y la pobreza, que constituye uno de los principales objetivos de la estrategia Europa 2020. En particular, por la integración de la población rumana.

Este colectivo supone la más amplia minoría étnica en Europa, con una población de entre diez y doce millones, repartidos por los 27 EEMM, pero principalmente en Romania, Bulgaria, Hungría, Eslovaquia, la República Checa y España. Sus miembros sufren una exclusión social, discriminación y segregación continua. Por esto, la PH ha propuesto a los 27 desarrollar un marco legislativo que establezca las estrategias que deberán seguir los EEMM para garantizar la integración de este colectivo.


Futuras adhesiones


En la actualidad hay cinco posibles candidatos a la adhesión en la UE: Turquía, Croacia, Macedonia e Islandia, que se encuentran en distintas fases de negociación para su integración y Montenegro que fue aceptado como candidato por el Consejo Europeo, en 2010.

En los meses en los que Hungría ha liderado la UE ha defendido firmemente el proceso de adhesión de estos países y su acceso al proceso de estabilidad y crecimiento que supondría su integración.

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