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  • Medio Ambiente y Energía
  • 17/12/2020

La Comisión propone una normativa revisada para las infraestructuras energéticas transfronterizas en consonancia con el Pacto Verde Europeo

La Comisión Europea ha adoptado una propuesta de revisión de la normativa de la UE sobre las redes transeuropeas de energía (Reglamento RTE-E) para contribuir en mayor medida a la modernización de las infraestructuras energéticas transfronterizas de Europa y alcanzar los objetivos del Pacto Verde Europeo

 

La Comisión Europea ha adoptado una propuesta de revisión de la normativa de la UE sobre las redes transeuropeas de energía (Reglamento RTE-E) para contribuir en mayor medida a la modernización de las infraestructuras energéticas transfronterizas de Europa y alcanzar los objetivos del Pacto Verde Europeo. El progreso de Europa hacia una economía climáticamente neutra impulsada por energías limpias requiere nuevas infraestructuras adaptadas a las nuevas tecnologías. La política sobre RTE-E fomenta esta transformación a través de proyectos de interés común (PIC), que deben contribuir a la consecución de los objetivos de reducción de emisiones de la UE para 2030 y de neutralidad climática de aquí a 2050. El Reglamento revisado seguirá garantizando que los proyectos nuevos respondan a los objetivos de integración del mercado, competitividad y seguridad del suministro.

El vicepresidente ejecutivo para el Pacto Verde, Frans Timmermans, ha declarado: «Ahora es el momento de invertir en la infraestructura energética del futuro. La normativa revisada de las RTE-E permitirá que las tecnologías limpias se conecten a nuestro sistema energético, incluida la energía eólica marina y el hidrógeno. Tenemos que actualizarnos y mejorar ya para alcanzar el objetivo del Pacto Verde de neutralidad climática de aquí a 2050».

Por su parte, la comisaria de Energía, Kadri Simson, ha afirmado: «El actual marco de las RTE-E ha sido fundamental para crear un verdadero mercado único de la energía, haciéndolo más integrado, competitivo y seguro. Pero nuestros ambiciosos objetivos climáticos exigen una mayor atención a la sostenibilidad y las nuevas tecnologías limpias. Por eso nuestra propuesta da prioridad a las redes eléctricas, la energía marina y los gases renovables, mientras que las infraestructuras de petróleo y gas natural dejarán de ser subvencionables».

El nuevo Reglamento RTE-E contribuirá a los objetivos de reducción de emisiones de la UE promoviendo la integración de las energías renovables y de las nuevas tecnologías energéticas limpias en el sistema de energía. Seguirá conectando regiones actualmente aisladas de los mercados energéticos europeos, reforzará las interconexiones transfronterizas existentes y promoverá la cooperación con los países socios. Contribuirá a la construcción oportuna de la infraestructura transfronteriza proponiendo formas de simplificar y acelerar los procedimientos de autorización y concesión de permisos.

La propuesta de la Comisión incluye:

- la obligación de que todos los proyectos cumplan los criterios ineludibles de sostenibilidad y sigan el principio de «no ocasionar daños» establecido en el Pacto Verde;
- una actualización de las categorías de infraestructuras que puedan ser subvencionadas mediante la política sobre RTE-E, poniendo fin a las ayudas para las infraestructuras de petróleo y gas fósil;
- un nuevo énfasis en las redes eléctricas marinas, con disposiciones que faciliten una planificación y ejecución de infraestructuras en tierra y mar más integradas mediante la introducción de la ventanilla única para los proyectos en alta mar;
- un nuevo énfasis en las infraestructuras de hidrógeno, incluido el transporte y algunos tipos de electrolizadores;
- normas actualizadas para promover la adopción de redes eléctricas inteligentes a fin de facilitar la electrificación rápida y aumentar la generación de electricidad a partir de fuentes renovables;
- nuevas disposiciones sobre inversiones en redes inteligentes para integrar los gases limpios (como el biogás o el hidrógeno renovable) en las redes existentes;
- una atención continua a la modernización de las redes y del almacenamiento eléctricos y a las redes de transporte de carbono;
- nuevas disposiciones relativas al apoyo a proyectos que conecten a la UE con terceros países (proyectos de interés mutuo o PMI) y que demuestren su beneficio mutuo y su contribución a los objetivos energéticos y climáticos globales de la Unión en términos de seguridad del suministro y descarbonización;
- un marco de gobernanza revisado para mejorar el proceso de planificación de infraestructuras y garantizar que se ajuste a nuestros objetivos climáticos y a nuestros principios de integración del sistema energético, mediante una mayor participación de las partes interesadas a lo largo de todo el proceso, un refuerzo de la Agencia de Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER) de la UE y una mejor supervisión por parte de la Comisión;
- medidas para simplificar los procedimientos administrativos que aceleren la ejecución de los proyectos, acorten los procedimientos de autorización de los PIC, para evitar retrasos en los proyectos que faciliten la transición energética, y refuercen la transparencia y la participación en las consultas.

Contexto

El Reglamento sobre las redes transeuropeas de energía (RTE-E), adoptado en 2013, establece normas para el desarrollo oportuno y la interoperabilidad de las redes transeuropeas de energía. Dicho Reglamento ha contribuido a alcanzar los objetivos de la política energética de la UE: garantizar el funcionamiento del mercado energético interior y la seguridad del suministro en la Unión; fomentar la eficiencia y el ahorro energéticos, así como el desarrollo de energías nuevas y renovables; y promover la interconexión de las redes energéticas.

La aplicación del Reglamento RTE-E y la ejecución de los PIC en todas las regiones han aumentado las interconexiones energéticas en toda la UE. Gracias a ello se ha contribuido a poner fin al aislamiento de los Estados miembros, mejorando la integración del mercado y la convergencia de precios en toda Europa.

 

Fuente: Comisión Europea

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