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  • Medio Ambiente y Energía
  • 08/10/2014

La Comisión Europea quiere reducir las emisiones de carbono de los combustibles del transporte de carretera

Para mejorar la transparencia sobre el tipo y el origen del combustible utilizado en el transporte por carretera, se están implantando unas normas mucho más estrictas en la UE con respecto a la información sobre las características de los combustibles. Esta información deberá ser comunicada por los proveedores en los Estados miembros y los Estados miembros a la Comisión y permitirá tener una mejor comprensión de la mezcla de combustibles que utilizan los vehículos de carretera en la Unión Europea

 

La Comisión Europea adopta hoy una propuesta para aplicar las obligaciones que impone la modificación introducida en 2009 en la Directiva sobre la calidad de los combustibles. El artículo 7 bis de esta Directiva obliga a los proveedores a reducir de aquí a 2020 en un 6% la intensidad del ciclo de vida de los gases de efecto invernadero de los combustibles y otras fuentes de energía que utilizan los vehículos de carretera. Esta Directiva también obliga a los proveedores a dar información sobre la intensidad de los gases de efecto invernadero producidos por los combustibles que suministran. La propuesta que hoy presentamos pide, pues, introducir en la legislación europea la norma sobre los combustibles hipocarbónicos que impone la mencionada Directiva

«Finalmente, la Comisión puede presentar su propuesta para reducir el impacto climático de los combustibles que utiliza el transporte. No es ningún secreto que nuestra propuesta inicial no fue aceptada debido a la oposición de algunos Estados miembros. Sin embargo, la Comisión quiere dar hoy un nuevo impulso para intentar garantizar la existencia en el futuro de una metodología y, por tanto, de un incentivo para elegir combustibles menos contaminantes como las arenas bituminosas. Recomiendo a los Estados miembros que adopten esta propuesta y mantengan las salvaguardas que permitan utilizar combustibles más limpios en toda Europa», ha declarado hoy la comisaria de Acción para el Clima de la UE, Connie Hedegaard.

La propuesta establece un método de cálculo de la intensidad de carbono de los diferentes tipos de combustibles, a saber, gasolina, gasóleo, gas licuado de petróleo (GLP) y gas natural comprimido (GNC). Cada uno de estos tipos de combustible recibirá un valor predeterminado basado en las emisiones producidas a lo largo de todo su ciclo de vida. A partir de ahora los proveedores deberán incluir estos valores en sus informes sobre la intensidad de carbono de los combustibles que suministren los Estados miembros para garantizar la reducción del 6% de las emisiones procedentes del transporte de aquí a 2020.

Para mejorar la transparencia sobre el tipo y el origen del combustible utilizado en el transporte por carretera, se están implantando unas normas mucho más estrictas en la UE con respecto a la información sobre las características de los combustibles. Esta información deberá ser comunicada por los proveedores en los Estados miembros y los Estados miembros a la Comisión y permitirá tener una mejor comprensión de la mezcla de combustibles que utilizan los vehículos de carretera en la UE.

La nueva metodología y la mejora de la información permitirá que el mercado garantice el objetivo de reducción del 6% de los gases de efecto invernadero. Esto significa que cualquier aumento del volumen de producción de los combustibles con una alta intensidad de carbono, como las arenas bituminosas, respecto de los niveles de referencia de 2010 debrá ir acompañado de esfuerzos para reducir las emisiones en otros sectores. Esto podría lograrse mediante el uso sostenible de biocombustibles o de la electricidad o, por ejemplo, mediante la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero durante la extracción de los combustibles fósiles.

Hoy la Comisión presenta, pues, un mecanismo sencillo y eficaz para calcular las emisiones procedentes del transporte por carretera, garantizando al mismo tiempo un alto nivel de protección del clima. La propuesta se basa en los estudios técnicos y económicos, y en las consultas públicas llevadas a cabo por la Comisión a raíz de la votación no concluyente de los Estados miembros sobre la propuesta inicial de la Comisión de 2011, y se ha necesitado mucho tiempo para llegar a un texto definitivo. El resultado de este proceso se describe con detalle en la evaluación de impacto que acompaña a la propuesta.

La propuesta se presentará ahora al Consejo para que tome una decisión en el plazo de dos meses y al Parlamento Europeo para que la examine.

Contexto

La reducción de la huella de carbono de los combustibles que utiliza el transporte por carretera forma parte del paquete de medidas sobre la energía y el cambio climático de cara al 2020 También es parte integrante de la acción para reducir gradualmente las emisiones de carbono en el sector del transporte de acuerdo con la política de la UE sobre el cambio climático y de acuerdo con el Libro Blanco del transporte. Se trata de reducir globalmente de aquí a 2020 las emisiones de gases de efecto invernadero un 20% por debajo de los niveles de 1990.

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