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  • Política
  • 12/06/2013

FEDEUR entrevista al Secretario de Estado para la Unión Europea, Iñigo Méndez de Vigo

"La crisis económica ha sido un revulsivo para mostrarnos lo que tenemos que hacer, que es apostar por más integración europea". Iñigo Méndez de Vigo

                                                                                                                   Ilustración: Iván Solbes

Amigos Federalistas,

Hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Don Iñigo Méndez de Vigo, Secretario de Estado para la Unión Europea (SEUE). Desde Fedeur queremos agradecer el trato que se nos dispensó en la sede de la Secretaría de Estado.

El SEUE es un europeísta confeso, español y europeo; no cree en el discurso de las identidades nacionales como identidades enfrentadas. Para él, es más enriquecedor cuando las  identidades se sobreponen: “nací en Tetuán y soy madrileño de adopción”. Es Letrado de las Cortes Generales en excedencia, un jurista de esos “que buscan soluciones”. Respecto a las actividades docentes, ha sido profesor universitario y es Catedrático Jean Monnet ad honorem y Presidente del Colegio de Europa. Desde 1992 ha sido eurodiputado, destacando su labor como coordinador y portavoz del Partido Popular Europeo en la Comisión de Asuntos Constitucionales y miembro de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios. También fue Presidente de la Delegación del Parlamento Europeo en la Convención encargada de la elaboración de la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE y en la Convención sobre el Futuro de la Unión y representante del Parlamento Europeo (PE) en la Conferencia Intergubernamental que aprobó el Tratado por el que se establecía una Constitución para Europa. Desde el 28 de diciembre de 2011 es el Secretario de Estado para la UE.

FEDEUR: Queremos preguntarle sobre el hito que supuso aquella Convención, sobre el sentir de aquella época integradora, que culminó en la Conferencia Intergubernamental de 2003 donde se firmó el malogrado Tratado que establecía una Constitución para Europa. Le preguntamos sobre aquel momento en comparación con el de ahora. El SEUE antes de entrar en materia sobre la Convención nos recuerda que:

SEUE: Todo arrancó mucho antes, en la década de los noventa. En el PE se percibía que la reforma de los Tratados no era suficientemente ambiciosa debido al propio sistema de reforma. El Tratado era un acuerdo internacional sometido a las reglas de la unanimidad y en la unanimidad se tiende a mínimos. En el año 1997, cuando el PE me encargó junto a Dimitri Tsatsos,  elaborar el Informe sobre el Tratado de Ámsterdam, dilucidamos cómo podíamos superar aquél obstáculo, porque el PE tenía únicamente una competencia consultiva. Sin embargo, el Tratado no decía nada de la preparación de una  revisión de los Tratados. A nosotros se nos ocurrió el método de la Convención, que se utilizó por primera vez en la Carta de los Derechos Fundamentales con éxito. Fue así como el PE, sumido primero en la decepción que generó el Tratado de Niza, estuvo dispuesto después a aceptar dicho Tratado, que era  la puerta de la ampliación, a cambio de la Convención.

Sobre la Convención

SEUE: Es importante enmarcar la Convención en el momento en que se produce, es decir, a comienzos del siglo XXI, cuando había un sentimiento de euforia europea; habíamos  iniciado el proceso de sustitución de las monedas nacionales por el euro, habíamos lanzado lo que se llamó la “Estrategia de Lisboa” que fue muy ambiciosa  en sus objetivos, estábamos llevando a cabo la ampliación más importante en la historia de nuestro continente y, en definitiva, imperaba una visión esperanzadora que impregnó aquella Convención. Ese era el espíritu del Tratado Constitucional;  el pacto refundador de Europa. Este pensamiento lo verbalizó Geremek con su hermosa expresión de “coser las dos Europas”.

FEDEUR: le recordamos que todo aquello fracasó por la negativa de holandeses y franceses:

SEUE: En España defendimos con fuerza el discurso del Sí. Uno de los grandes problemas de Europa es la inexistencia de una opinión pública europea que impide que el mensaje sea homogéneo. En la campaña española del referéndum sobre el Tratado Constitucional, siempre manifesté que el Tratado era la puerta para la ampliación, es decir, para la paz en Europa. Ese mismo mensaje,  repetido en Francia, tuvo una connotación negativa. En Francia los oponentes al Tratado Constitucional eran grupos con capacidad de destrucción e incapacidad de construcción. Se creó el falso mito del “fontanero polaco” y se asustó a la ciudadanía propagando que el Tratado Constitucional limitaría la identidad nacional.

La crisis, la UE del futuro

FEDEUR: Sr. Secretario; políticos, expertos, tanques de pensamiento señalan como previsibles en el futuro cuatro  posibles escenarios  para el futuro de Europa. En el primer escenario la Unión Económica y Monetaria no se completa y como consecuencia dejamos de ser competitivos frente  a los Estados Unidos, China y países emergentes. El estancamiento económico podría dar lugar al segundo escenario, el de ruptura. Algunos países podrían abandonar el euro. Un tercer escenario sería una especie de club privado. La UE se convierte en un grupo selecto de países solventes dejando fuera al resto. El cuarto escenario seria unos Estados Unidos de Europa, es decir una unión fiscal, monetaria y política. ¿Hacia donde vamos?

SEUE: Yo creo firmemente en el cuarto escenario, ahí es hacia dónde vamos. La crisis económica ha sido un revulsivo para mostrarnos lo que tenemos que hacer, que es apostar por más integración europea.

FEDEUR: Perdone que le interrumpa, pero entonces la arquitectura institucional de la UE no estaba preparada para afrontar la crisis.

SEUE: No, sin duda no lo estaba porque si bien el pilar monetario estaba organizado, el económico no lo estaba en absoluto. Cuando Maastricht fijó los criterios para acceder al euro, se establecieron las convergencias de las políticas económicas, pero esa convergencia se dejó en manos de los Estados Miembros. El Pacto de Estabilidad y Crecimiento se incumplió por algunos Estados miembros y se modificó. El resultado provocó en lugar de la convergencia económica deseada, mayor divergencia económica entre los Estados. Ahora, las cosas han cambiado. Como señaló el Presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy: “construimos los botes salvavidas en plena travesía”. Desde el año 2010 se han hecho muchísimas cosas; hemos legislado como nunca con el horizonte puesto en una mayor integración europea (por ejemplo el Six Pact, Fiscal Pact o el two Pact).  La unión bancaria como proceso dará paso a la unión fiscal y presupuestaria e inevitablemente, a más unión política. En suma, en la encrucijada que nos pregunta hacia dónde se dirige la UE, creo que  Europa ha apostado por los “Estados Unidos de Europa”. Sin embargo, también plantea el problema de que quizás alguno no quiera seguir ese camino. En mi opinión, la Eurozona va a ser el núcleo dirigente, pero mi experiencia me dice que en los procesos de integración cuando unos avanzan muy rápidamente, los otros también. Lo hemos visto en el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza. Estoy seguro que este efecto “arrastre” se dará  en el futuro.

Fdo: Carlos Alvarez de Toledo y Victor Collado

 

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