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  • Medio Ambiente y Energía
  • 03/10/2019

¿Qué es la neutralidad de carbono y cómo alcanzarla para 2050?

La UE se ha comprometido a avanzar hacia la neutralidad del carbono, pero ¿qué implica en la práctica?

 

La Unión Europea asumió, en el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015 en París, el compromiso de avanzar hacia la neutralidad del carbono en la segunda mitad del siglo XXI.

Los efectos del cambio climático se van haciendo cada vez más visibles y se van extendiendo. Hemos vivido temperaturas extremas, sequía, fuertes lluvias, inundaciones y deslizamientos de tierra, también en Europa. El aumento del nivel del mar, la acidificación de los océanos y la pérdida de biodiversidad son otras de las consecuencias del cambio climático.

Para limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados, un umbral que el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) considera seguro, la neutralidad de carbono para mediados del siglo XXI es esencial. Este objetivo también se establece en el acuerdo de París firmado por 195 países, incluida la UE.

¿Qué es la neutralidad de carbono?

La neutralidad de carbono se consigue cuando se emite la misma cantidad de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera de la que se retira por distintas vías, lo que deja un balance cero, también denominado huella cero de carbono.

Hay distintas formas de conseguir este equilibrio: la más saludable es no emitir más CO2 del que pueden absorber de forma natural los bosques y las plantas, que funcionan como sumideros de carbono a través del proceso de fotosíntesis –asimilan CO2 atmosférico y lo transforman en oxígeno, con lo que ayudan a reducir las emisiones-.

Se considera un sumidero de carbono cualquier sistema que absorba más carbono del que emita. Los principales sumideros naturales de carbono son el suelo, los bosques y los océanos. Los sumideros naturales eliminan entre 9,5 y 11 Gt de CO2 al año, según estimaciones científicas, mientras que las emisiones globales anuales de CO2 alcanzaron 37,1 Gt en 2017.

El carbono almacenado en sumideros naturales como los bosques se libera a la atmósfera cuando se producen incendios forestales, cambios en el uso de la tierra o la tala. Por eso es esencial reducir las emisiones de carbono para alcanzar la neutralidad climática.

Existen otras vías para evitar que el CO2 llegue a la atmósfera como la captura y almacenamiento de carbono, por ejemplo, en formaciones geológicas o en las profundidades marinas, lo que se denomina el “secuestro de carbono”. Se trata de técnicas de almacenamiento a largo plazo: una solución temporal, que todavía resultan costosa y que no está blindada contra el riesgo de fugas.


También se puede reducir emisiones y avanzar hacia la neutralidad de carbono a través de la llamada “compensación de carbono”, que consiste en equilibrar las emisiones emitidas en un sector determinado mediante la reducción de CO2 en otro lugar. Esto puede conseguirse a través de las inversiones en energía renovable, eficiencia energética y otras tecnologías no contaminantes.

Objetivos de la UE

La Unión Europea está comprometida con una política climática ambiciosa. Su objetivo actual es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40% para 2030 en comparación con los niveles de 1990.

En noviembre de 2018, la Comisión Europea presentó una estrategia a largo plazo para que la UE logre una economía climáticamente neutra para 2050 y en junio de 2019, los líderes de la UE pidieron a los países de la UE y a la Comisión "que avancen en el trabajo para para garantizar una transición a una UE climáticamente neutral en línea con el Acuerdo de París".

En una resolución de marzo de 2019, el Parlamento Europeo solicitó un objetivo de reducción de emisiones más ambicioso para 2030 a fin de alcanzar la meta de neutralidad de carbono para 2050.

Actualmente, tres países de la UE han establecido el objetivo de neutralidad climática en la ley: Suecia tiene como objetivo alcanzar las emisiones netas cero para 2045, y Francia y el Reino Unido para 2050.

 

Fuente: Parlamento Europeo

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