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De la CEE a Niza

 

El éxito alcanzado por las Comunidades Europeas hizo que otros países europeos se sintieran atraídos por el proyecto comunitario. En 1973, y tras superar la oposición de Charles de Gaulle, se produjo la primera ampliación comunitaria, con la adhesión de Gran Bretaña, Dinamarca e Irlanda.

De forma paralela, las Comunidades Europeas siguieron su desarrollo con la puesta en marcha de nuevas políticas, afianzando su papel en la escena internacional con la firma de acuerdos con terceros países y comenzaba poniendo en marcha el Sistema Monetario Europeo, el origen de la integración monetaria de la Unión Europea.

La crisis económica de la década de los 80, provocó un cierto “europesimismo” que se vio superado con la firma del Acta Única Europea  en febrero de 1986, un Tratado que reactivó la integración europea gracias a la realización de un auténtico mercado interior, el cambio en el funcionamiento de las instituciones europeas y a la ampliación de las competencias comunitarias.

Fue también en la década de los 80, cuando las Comunidades se ampliaron por segunda y tercera vez: Grecia se convirtió en Estado miembro en 1981, y Portugal y España lo hicieron en 1986.

Los años noventa inauguraron una nueva etapa para Europa. La caída del muro de Berlín, la reunificación alemana, y la necesidad de alcanzar un nuevo escalón en la integración comunitaria con un carácter más político, llevaron a la aprobación del Tratado de la Unión Europea , o Tratado de Maastricht, firmado en diciembre de 1991. El nuevo impulso de la Unión consistía en la consecución de la Unión Económica y Monetaria, la introducción de nuevas políticas comunes, política exterior y seguridad, justicia y asuntos de interior.

En 1995, se sumaron al proyecto común Austria, Finlandia y Suecia. Con esta cuarta ampliación, la Unión Europea alcanzó los 15 Estados miembros. La necesidad de una reforma institucional para la mejora en la toma de decisiones y los desafíos que planteaba el contexto internacional del momento, desembocaron en la firma del Tratado de Ámsterdam , en octubre de 1997.

El Tratado de Ámsterdam supuso importantes avances para diferentes políticas comunitarias e impulsó la cooperación en el ámbito de la seguridad, la justicia y la política exterior y de seguridad común, pero no pudo llevar a cabo una verdadera reforma institucional.

Esta cuestión se resolvió con el Tratado de Niza , firmado en febrero del año 2001, que supuso una auténtica renovación en las instituciones comunitarias y en el sistema de votación.

Cuatro años después de la firma del Tratado de Niza, la Unión Europea culminó la quinta y mayor ampliación de su Historia. El 1 de mayo de 2004, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Eslovenia, Eslovaquia, República Checa, Malta, Chipre y Hungría, se convirtieron en miembros de pleno derecho de la Unión.

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