
Trabajar en un país europeo diferente al nacional se ha convertido durante los últimos años en una opción muy demandada, especialmente entre los jóvenes europeos.
La libre circulación de los trabajadores es uno de los principios fundamentales de la Unión Europea, y permite a los ciudadanos europeos, sea cual sea su país de origen, acceder al mercado laboral de los diferentes países en igualdad de condiciones que un nacional, con los mismos derechos y obligaciones.